Cásina

PERSONAJES:

Acción: en Atenas

Estrenada el 186/185 a. C.

El viejo Lisidamo y su hijo Eutínico están enamorados de la joven Cásina ("La hija del acaso"). Ésta había sido recogida de niña y criada en casa por Cleústrata, la esposa de Lisidamo, hasta los 17 años.

El padre, Lisidamo, pretende casarla con Olimpión, el capataz de su finca, para poder aprovecharse de ella; el hijo quiere que se case con Calino, su criado, con el mismo fin.


 

Lisidamo

Prepara la boda de Cásina con su capataz Olimpión

"Vive aquí un viejo (Lisidamo); está casado y tiene un hijo... Un esclavo suyo... hace ya dieciséis años, vio, al rayar el alba, cómo era expuesta una niña. Se dirige al punto a la mujer que estaba abandonándola; le ruega que se la entregue a él; la convence; llevó a la niña directamente a casa; se la entrega a su ama; ruega a ésta que la cuide y la críe. El ama accede a ello y la crió con tanto mimo, como si hubiera sido su propia hija... Cuando esta niña se convirtió en una joven y estaba ya en la edad en que podía agradar a los hombres, nuestro viejo se enamora locamente de la muchacha y lo mismo le ocurre a su hijo... El padre encarga al capataz de su finca que pida como esposa a la joven; espera que, si le es concedida, él dispondrá, sin que su mujer lo sepa, de agradables veladas fuera de su hogar. Por su parte, el hijo ha encargado a su escudero que la pida también en matrimonio; sabe que, si éste la consigue, tendrá en su propio establo a la que ama su corazón. La mujer del viejo se ha dado cuenta de que su marido anda enamorado; por esa razón, favorece los planes de su hijo. Cuando el viejo, a su vez, descubre que éste está también enamorado de la misma joven y se ha convertido en un estorbo para él, envió al muchacho de viaje desde aquí al extranjero. Sin embargo, la madre del joven, al darse cuenta de semejante jugarreta, vela por los intereses del hijo ausente... Se descubre al final que la niña expósita antaño... es ahora una joven honesta, de condición libre e hija de un ciudadano ateniense. Ella no va a cometer en esta comedia ninguna indecencia".

Calino

Reprocha aOlimpion que quiera quitarle la novia

Calino reprocha a Olimpión que quiera quitarle la novia. Éste admite que ha venido del campo a la ciudad para casarse con Cásina y volver con ella al campo. Además, amenaza a su rival con hacerle la vida imposible, cuando allí lo tenga bajo su mando.

Cleústrata

Comenta la situación con su vecina Mirrina

Cleústrata comenta su triste situación ante su vecina Mírrina:
"Mi marido me ofende de la peor manera, en mi propia casa, y no dispongo de lo necesario para hacer valer mis derechos... Pretende disponer, contra mi voluntad, de una joven sirviente que me pertenece, que ha sido criada a mis expensas, y quiere dársela en matrimonio a su capataz; pero quien está enamorado de ella es él mismo".

Mírrina le aconseja: "Por favor, no le lleves la contraria; déjale que se enamore; déjale que haga lo que le venga en gana, mientras a ti no te falte de nada en casa... Debes siempre evitar que tu marido pronuncie la frasecita esa de 'vete de casa, mujer'".

Lisidamo

Discute con su mujer por el asunto de la boda de Cásina

Aparece el viejo Lisidamo diciendo: "Yo creo que el amor es lo mejor del mundo y sobrepasa en encanto a todas las maravillas que en él existen... Cuanto más enamorado estoy de Cásina, más supero en elegancia a la Elegancia misma... Pero me está amargando la vida mi mujer, que sigue viva. Ahí la veo, enfurruñada, a la puerta de casa. No tengo más remedio que hablarle con dulzura a esta mala pécora".

Interviene con acritud su esposa: "¿Eh, tú, don nadie, viejo verde! A duras penas puedo contenerme de decirte todo lo que mereces. ¡Mira que ir por las calles, a tu edad, viejo calavera, apestando a perfumes! ¿En qué prostíbulos has estado revoleándote?"

Ambos esposos discuten sobre el mejor partido matrimonial para Cásina. En la escena siguiente, Lisidamo dice a Calino:
"He prometido dar a Cásina por esposa a nuestro capataz".

Calino protesta: "Pero tu mujer y tu hijo me la han prometido a mí".

Sorteo de Cásina

Lisidamo ha recurrido a él como única salvación. Gana Olimpión

Lisidamo ordena a Calino: "Haz venir aquí enseguida a mi mujer y tráete una vasija con agua y las fichas para echar suerte... Me queda un rayo de esperanza con el sorteo".

Olimpión comunica a Lisidamo los deseos de Cleústrata: "(Tu mujer) me ruega, me suplica que no me case con Cásina... Le he dicho que no se la cedería al mismo Júpiter, si él me lo pidiera".

Calino trae los útiles necesarios para el sorteo. El ganador, Olimpión, comunica a Lisidamo: "Hoy estará contigo el objeto de tus amores a espaldas de tu mujer".

Lisidamo esta exultante

Encarga a Olimpión que prepare el festín

Lisidamo se las promete muy felices; dice a Olimpión: "Válganme los dioses, como es cierto que apenas puedo contener mis labios de cubrirte de besos, amor mío... Tengo preparado un lugar en casa de Alcésimo, mi amigo y vecino; le he confiado el secreto de mi enamoramiento y ha prometido que me prestará en su casa un sitio para consumarlo... Mi mujer invitará a la suya a venir aquí, a preparar la boda, para que la acompañe, la ayude y... Ella dormirá en nuestra casa; yo haré que su marido se vaya de la suya. Tú te llevarás a tu mujer al campo; este campo estará hoy aquí (en casa del vecino), mientras yo celebro mi boda con Cásina. Después, mañana, antes del alba, te la llevarás de aquí al verdadero campo..."

Después encarga a Olimpión que prepare un festín.

Calino, que lo ha escuchado todo, se dispone a contárselo al ama.

Una serie de malentendidos está a punto de desbaratar el plan de Lisidamo de utilizar la casa de Alcésimo para consumar su aventura amatoria, pero Alcésimo accede por fin a colaborar.

Pardalisca

Advierte del descontento de Cásina

Ante el matrimonio que tratan de imponerle, sin contar con ella, Cásina reacciona violentamente; así lo describe la esclava Pardalisca: "Tu sirvienta, a la que quieres casar con el capataz de tu finca, ... imita los modales de las malas mujeres. Profiere terribles amenazas contra su marido... Dice que quiere quitarle la vida... Tiene una espada... Va persiguiendo a todos por todas las dependencias de la casa... Todos están escondidos... debajo de las camas y no se atreven a rechistar, presa del miedo... Se ha vuelto loca... Ha jurado, por todos los dioses y diosas, que matará a quien se acueste esta noche con ella... (dirigiéndose al público) Todo cuanto acabo de decirle es pura mentira. Mi ama y esta vecina de al lado han inventado esta patraña; yo he sido enviada aquí para engañarlo".

Calino disfrazado de novia

Así lo planean Cleústrata y Mirrina para darsela al capataz en lugar de Cásina

Después continúa diciendo: "Mientras tanto, el capataz anda de un lado para otro con su corona de flores, vestido de blanco, bien aseado y peripuesto. Por su parte, las otras dos (Cleústrata y su vecina), en el dormitorio, están disfrazando de novia al criado, para dárselo a nuestro capataz en lugar de Cásina... A su vez, nuestros dignos cocineros hacen todo lo posible para que el viejo se quede sin cenar..."

Lisidamo no se va a quedar a cenar

Va a ir al campo con Olimpión, para proteger a la novia

Lisidamo dice a su mujer: "De todos modos, lo razonable es que cenéis en cuanto esté preparada la cena; yo cenaré en el campo; porque quiero acompañar hasta nuestra finca al nuevo marido y a la recién casada... no vaya a ser que alguien se la rapte... Yo estaré aquí mañana; mañana, esposa mía, celebraré, a pesar de todo, el convite..."

Olimpión y Lisidamo

Esperan la llegada de la novia

Olimpión y Lisidamo esperan la llegada de la novia.

Sale la presunta novia y Lisidamo la colma de requiebros.

Su esposa, la vecina y Pardalisca comentan la broma que han urdido.

Olimpión cuenta el engaño de que ha sido víctima: "Yo no sé adonde huir, ni en dónde ocultarme, ni cómo ocultar esta vergüenza; ¡tan escandaloso es el oprobio en que hemos incurrido tanto mi amo como yo, en nuestra boda!... Cuando me llevé a casa a la recién casada, la metí directamente en el dormitorio. Pero allí todo era oscuridad, como en un pozo. Mientras el viejo está ausente, le dije, acuéstate... Quiero adelantarme al viejo. Echo el cerrojo a la puerta, para que el viejo no me sorprenda en plena faena... Un beso y me pincha los labios con unas barbas como cerdas de jabalí... En cuanto me puse de rodillas, se pone a darme puntapiés en el pecho. Me caigo de cabeza de la cama; salta sobre mí y se lía a darme puñetazos en la cara. Salgo del dormitorio huyendo, en el lastimoso estado en que me ves, sin decir palabra, para que el viejo beba en la misma copa en la que yo he bebido".

Sale poco después de casa de su amigo Alcésimo el viejo Lisidamo, que, al intentar consumar sus deseos amorosos, ha sufrido la misma suerte que Olimpión y, muerto de miedo, exclama: "No sé qué partido tomar ni cómo voy a presentarme a la vista de mi mujer; estoy perdido".

Lisidamo pide perdón a su mujer

Calino dice que Casina se casará con su amo Eutinico y que es hija del vecino de al lado

Después pide perdón a su mujer, que se lo concede "para no alargar más la comedia".

Calino pone fin a la obra con estas palabras:

"Queridos espectadores...:

se descubrirá que Cásina es hija del vecino de al lado

y que se casará con Eutinico, el hijo de nuestro amo.

Ahora es justo que con vuestros aplausos deis a los beneméritos actores la merecida recompensa; el que así lo haga, tendrá siempre, a espaldas de su mujer, la amiga que más quiera. En cambio, al que no haya aplaudido con sus manos, tan sonoramente como le haya sido posible, en lugar de una amante, se le pondrá un chivo perfumado con agua de letrina".