NERÓN

Suetonio, "Los doce césares": Biografía de Nerón

XXII


...No le bastó haber demostrado en Roma su habilidad, por lo que marchó, como hemos dicho ya, a mostrarla en Acaya, movido principalmente por la razón siguiente: las ciudades en que hay establecidos concursos de música acostumbraban mandarle coronas de todos los vencedores, y tanto le placía este homenaje, que los diputados que venían a presentárselas, no sólo eran los primeros a quienes recibía en sus audiencias, sino que los admitía incluso a sus comidas particulares; habiéndole rogado cierto día alguno de ellos que cantase en la mesa y prodigado toda clase de elogios, dijo que sólo los griegos sabían escuchar y eran dignos de su voz. Partió, pues, sin detenerse y desembarcando en Casiope, cantó delante del altar de Júpiter Casio.


XXIII


A partir de entonces se le vio tomar parte en todos los certámenes de los artistas, con cuyo objeto reunió en un mismo año los espectáculos ordinarios que se daban en largos intervalos; quiso que se repitiesen algunos y ordenó, contra la costumbre, abrir en Olimpia un concurso de música. Nada pudo apartarle ni distraerle de este género de placer, y habiéndole informado su liberto Helio que los asuntos de Roma requerían su presencia allí, contestó: En vano me escribes queriendo que regrese prontamente; mejor es que desees que vuelva digno de Nerón. No estaba permitido cuando cantaba abandonar el teatro, ni siquiera por las más imperiosas necesidades; así, algunas mujeres dieron a luz en el espectáculo y muchos espectadores, cansados de oír y aplaudir, saltaron furtivamente por encima de las murallas de la ciudad, cuyas puertas estaban cerradas o se fingieron muertos para que los sacasen. Es imposible imaginar el terror y ansiedad que mostraba en los concursos su envidia a sus rivales y su temor a los jueces. Observaba sin cesar a sus competidores, los espiaba y los desacreditaba en secreto como si fuesen de igual condición que él. A veces llegaba hasta a injuriarlos cuando los encontraba y si se presentaba alguno más hábil que él tomaba el partido de corromperle. Por lo que toca a los jueces antes de comenzar les dirigía una respetuosa y humilde alocución. Había hecho —decía— todo lo que estaba en su mano hacer; pero el éxito dependía de la Fortuna, y a ellos, hombres prudentes e instruidos, correspondía excluir todo lo fortuito. Cuando le exhortaban a tener confianza, se retiraba algo más tranquilo; mas no pudiendo desterrar toda su inquietud, atribuía a malevolencia y envidia el silencio que algunos de ellos guardaban por pudor, y decía que los tenía por sospechosos.


XXIV


Durante el certamen se sometía hasta tal punto a todas las leyes del teatro, que no se atrevía ni a escupir ni siquiera a secarse con el brazo el sudor de la frente. Habiendo en una tragedia dejado caer el cetro, recogiólo en el acto con mano inquieta y temblorosa: tanto temía que por esta falta se le excluyese del concurso. Fue necesario para tranquilizarle que su mímico le asegurase que en medio del regocijo y los aplausos del pueblo nadie había advertido aquel gesto. Él mismo se proclamaba vencedor, por cuya razón entraba en pugna en todas las ocasiones con el heraldo. Quiso borrar para siempre toda traza y recuerdo de otras victorias que las suyas, para lo cual mandó derribar, arrastrar por las calles con ganchos y echar a las letrinas las estatuas y los bustos de todos los vencedores. Disputó también el premio de la carrera de carros, y en los juegos Olímpicos guió uno arrastrado por diez caballos, aunque en sus versos había criticado esta misma pretensión del rey Mitrídates. Fue despedido del carro, recogido y colocado dentro otra vez; no pudo resistir, al fin, y bajó de él antes de terminar la carrera; todo lo cual no impidió que fuese coronado. Antes de partir concedió la libertad a toda la provincia; dio a los jueces una importante cantidad y les concedió el derecho de ciudadanía romana. Él mismo, puesto en el centro del estadio y el día de los juegos Istmicos, anunció al pueblo estos favores.


XXV


De regreso de Grecia entró en Nápoles...